|
Informes |
|||||||||||
INFORMES
INFORME
SOBRE LA CORTA DE BODOVALLE COMO ELEMENTO DEL PATRIMONIO CULTURAL DE BIZKAIA
Iñaki
Izarzugaza Lizarraga. Espiral animación de patrimonio. Enero de 2008. La
primera idea que me surge al comenzar este informe sobre el impacto
patrimonial que puede tener el relleno mediante escombros
de la Corta de Bodovalle es
un ejemplo de lo ocurrido en la provincia de Sevilla
hace aproximadamente cien años. En aquél entonces los
responsables de la construcción de una carretera
nacional, pensaron que una forma rápida y barata de obtener
material de primera calidad para el trazado de la carretera
era sacarlo directamente de una ruina romana cercana a las obras.
La ruina es el
anfiteatro de Itálica, ciudad romana
bajo el actual pueblo de Santiponce a unos 10 kilómetros de la
capital de Sevilla. Pensado y hecho, dinamitaron la mayor parte
de uno de los mayores anfiteatros romanos que hay en Europa,
comparable al Coliseo de Roma. Efectivamente
consiguieron grava de
hormigón de la mejor calidad y sin esforzarse mucho. En aquél entonces
la conciencia sobre el pasado
remoto, clásico se limitaba a ciertos círculos dentro de las élites
dirigentes que veían en la época clásica un referente
de liderato social y de armonía estética a la que aspiraban
para si mismo y su época. Evidentemente los ingenieros que diseñaron
esta operación no formaban parte de los ambientes con conocimientos
del patrimonio romano que defendían su importancia y
el respeto hacia el mantenimiento y conservación. Aquellos círculos
sociales se ensancharon hasta copar
la conciencia de toda la sociedad de
tal forma que hoy es impensable una acción de este tipo, esto es la
mutilación de un elemento del patrimonio cultural dirigida desde la
Administración sobre un bien de toda la sociedad común. La
acciones que hoy tenemos que desarrollar
en defensa del valor del patrimonio industrial
se tiene que basar en convencer o hacer sensibles de la
importancia de los valores que esta parcela del pasado tiene para
nuestra sociedad a nuestra
élite política y gestores de la Administración
en un proceso inverso al que ocurrió con el patrimonio clásico,
esto es, de abajo, desde la sociedad civil hacia arriba hacia los
detentadores del poder político
y económico. Y este proceso de sensibilización se debate en escenarios
locales, en ejemplos
concretos que afectan
en primera instancia a
localidades o colectivos no
muy grandes. Es aquí en donde se establece la
confrontación de intereses, luchas entre gigantes y enanos.
Pensar
globalmente para actuar localmente. Pese
a lo desigual de la confortación se tiene que conocer que
en todo el mundo se trabaja
en defensa del patrimonio industrial. La carta de Nizhhy tagil del
Consejo Internacional para la conservación del Patrimonio Industrial ,
asesor de la UNESCO, defiende en tres artículos el valor de
representación de la actualidad, el valor identidad social, que no está
de más reproducir aquí: El patrimonio industrial es la evidencia de actividades que han
tenido, y aún tienen, profundas consecuencias históricas. Los motivos
para proteger el patrimonio industrial se basan en el valor universal de
esta evidencia, más que en la singularidad de sitios peculiares. El patrimonio industrial tiene un valor social como parte del
registro de vidas de hombres y mujeres corrientes, y como tal,
proporciona un importante sentimiento de identidad. Posee un valor
tecnológico y científico en la historia de la producción, la ingeniería,
la construcción, y puede tener un valor estético considerable por la
calidad de su arquitectura, diseño o planificación. Estos
valores son intrínsecos del mismo sitio, de su entramado, de sus
componentes, de su maquinaria y de su funcionamiento, en el paisaje
industrial, en la documentación escrita, y también en los registros
intangibles de la industria almacenados en los recuerdos y las
costumbres de las personas. Estos
valores han sido comprendidos en toda Europa y puestos en práctica de
forma ejemplar en Gran Bretaña con la puesta en valor de múltiples
minas, o las actuaciones en las antiguas instalaciones minero-siderurgicas
del corredor del Rihn en Alemania. En nuestro entorno inmediato son
conocidos los museos mineros de Asturias, Cataluña o quizá el más
cercano tipologicamante el centrado en la mina abierta de
Rió tinto en Huelva, el segundo museo más visitado de Andalucía.
Algunos
argumentos en defensa de la Corta como un bien de primer orden del
patrimonio cultural de Bizkaia
Los argumentos de este escrito se pueden resumir en estos puntos: - Existe un proyecto de
puesta en valor del patrimonio minero denominado Parque Cultural de la
Minería del País Vasco. Este proyecto en marcha desde 1986 se basa en
tres elementos de
diferentes características: los objetos generados por la actividad
minera (desde una pequeña camilla de enfermería, hasta un camión
dumper gigante) lo que se llama cultura material; los recuerdos de las
personas que han vivido hasta ayer de la minería, la historia
oral; bajo todos ellos dando consistencia al proyecto se
encuentra el paisaje generado por la actividad minera. El
relleno de la Corta como forma de desvirtuar
irreversiblemente una de las claves del patrimonio minero. -
El núcleo del proyecto se encuentra en el Museo Minero que se enclava, lógicamente,
junto a la Corta. Se asoma literalmente sobre la mina y realza el
protagonismo de la
imponente mina. La corta
el eje vertebrador del nuevo uso del patrimonio minero del País
Vasco. -
El Museo es el buque
insignia del producto cultural con
el que activar las potencialidades de la Comarca Minera de atracción de
público del Parque trata de atraer la
atención y llevar
hacia la comarca el cada vez mayor número de gente
interesado por el ocio cultural. Esto es la apuesta del museo
para integrar la Comarca Minera, dentro de una tendencia
de consumo social denominada turismo cultural,
que muestra una perspectiva de crecimiento
constante en las próximas
décadas. De la que hoy se benefician comarcas
europeas que ofrecen a los visitantes disfrutar de sus bienes
ya sean estos naturales o industriales. El
patrimonio minero como motor de desarrollo social y económico -
El proyecto de Parque Cultural Minero ha suscitado suficiente interés
como para atraer la inversión pública de más de tres millones de
euros. Es por tanto una apuesta muy
peculiar, de grupos muy activos de la comunidad que logra en primera
instancia dinamizar con un proyecto cultural los resortes de una comarca
desindustrializada y que ha perdido
las bases económicas y de todo tipo con la desaparición de la
extracción minera. Frente a la
pasividad del relleno la
activad generatriz del Museo Minero
El
relleno de la Corta como forma de desvirtuar
irreversiblemente una de las claves del patrimonio minero. El
parque Cultural de la Minería del País Vasco es un ente
creado por una Fundación que da cabida a sujetos públicos,
privados y el asociacionismo. Aún sin pretenderlo pero en la más pura
tendencia anglosajona, esta entidad gestiona
el patrimonio histórico minero actuando sobre los tres tipos de
evidencias. El patrimonio material, cifrado en herramientas, vehículos,
piezas de todo tipo y tamaño que incluye archivos empresariales,
bibliográficos, fotográficos, ingenios de transporte. Varios miles de
piezas, que se están recopilando, restaurando y conservando desde hace
más de veinte años. Son únicas por lo tanto de incalculable valor.
Son bienes que se musealizan o desaparecen. La colección es única
y sin comparación con las del resto de España y es magnífica para
contener la historia completa de la minería vasca. La
memoria de los protagonistas mineros
es otra de las facetas recuperadas. En una temática
tan reciente y con tantos protagonistas el patrimonio oral es
imprescindible para tener
un fresco rico de lo que la mina supuso a varias generaciones de
hombres y mujeres de la comarca.
Como el anterior patrimonio es un bien también finito. Las personas y con nosotros nuestros recuerdos morimos. El
tercer elemento patrimonial
minero, el paisaje, es por el contrario naturalmente perdurable. La
actividad minera realizó una acción devastadora sobre el medio, como lo atestigua la Corta. Una vez
finalizada la actividad extractiva la naturaleza trata de crear un manto
en donde la vida prospere. El resultado es notablemente sorprendente y
bello, evidente en los montes de toda la comarca que forma parte del
Parque. Pero lo que la naturaleza no realiza es modificar drásticamente
la orografía, las puntas karsticas
o los cráteres artificiales abandonados por las minas de fines
del S.XIX y principios del S.XX siguen siendo evidentes y se puede entender como minas a
cielo abierto. Mucho más evidente
la de Bodovalle activa hasta mediados de los 90. Testigo de los
enormes esfuerzo de ingeniería y de desamparo social, pues fue hasta apenas 50 años donde
se asentaba todo el pueblo de Gallarta. Hacer desaparecer este cráter
minero mediante el relleno de la Corta de Bodovalle es sin duda
despojar el lugar, que contiene la historia más viva
y la secuencia más larga de la minería vasca. Es cebarse y
borrar para siempre el
factor paisajístico del patrimonio minero vasco, el único que tiene,
naturalmente, vocación de permanecía.
Es hacer perder en gran medida las potencialidades de comunicación
entre generaciones con las que el Museo cuenta
y sobre la que ya tiene un proyecto
en marcha.
La
Corta el eje vertebrador
del nuevo uso del patrimonio minero del País Vasco. El
nuevo Museo cuyo edificio está en proceso de licitación se asoma
en el borde de la cota de Bodovalle
con claro afán de integrarla como parte esencial del discurso.
El nuevo proyecto museográfico pretende ser suficientemente elocuente
para poner en evidencia la ligazón entre los tres
pilares del patrimonio minero:
personas, paisaje, y objetos como ya ha sido dicho.
El planteamiento museográfico
es totalmente novedoso en estos lares, es una exposición de objetos y
contenidos dentro de una estructura narrativa, y pretende tener
suficiente tirón y
atractivo como para poder convertirse
en un competitivo producto de ocio, esto es cumplir las
expectativas del visitante tipo del Parque
y ser además un acicate a la visita
del resto de lugares, espacios y colecciones que están dispersos
por los municipios mineros. La sala de inicio es un mirador sobre la
Corta que se convierte en
pantalla de proyección para relatar tres fases de la historia de la
mina a cielo abierto, estas tres fases
se vuelven a repetir en
la sala contigua que expone
mediante un enorme ventanal la en relación del entrono paisajístico
con la historia de la minería.
Ya en la terraza exterior que discurre en el borde de la mina
se muestran ordenados en las tres fases cronológicas la colección
minera recuperada durante dos décadas por los Asociación de antiguos
mineros promotores del museo. En todo este discurso la Mina a cielo
abierto es la constante y la estrella, el edifico sólo juega el papel
de umbral para la teatral aparición estelar del enorme socavón que
paradójicamente para el visitante pasa desapercibido desde la carretera
de acceso. Es un golpe inicial de efecto que se basa en las enormes
dimensiones, profundidad y
desolación que posee la Corta de Bodovalle. El relleno de parte es
desvirtuar este elemento y
restarle el atractivo. El proyecto de museo se ve por tanto totalmente
desvirtuado. Retiramos buena parte del atractivo que el nuevo museo
trata de aprovechar para crear un nuevo producto turístico. El
patrimonio cultural minero como motor de desarrollo social y económico La
minería entronca dentro
del patrimonio industrial o contemporáneo que desde los años 80 se
viene implantado en todo el mundo occidental. De tal forma que ha
generado un dinámica propia, el turismo industrial, que abarca tanto a
sitios históricos como industrias en activo. El crecimiento de turistas industrial
es tal que en los países del Norte de la Unión Europea, a fines de la
década de los noventa había superado la afluencia a museo más
tradicional de arte e historia. Si
ampliamos la escala abarcado al sector del patrimonio cultural , es
evidente que este participa hoy de una dinámica más activa y adquiere
una nueva dimensión económica, social y ocupacional, que lo convierten
en un adecuado motor para el desarrollo local y regional. Este potencial
de crecimiento llevó a la Unión Europea a considerar el patrimonio
como uno de los 17 yacimientos de empleo del sector servicios con más
perspectivas de futuro, tal y como se describe el documento de trabajo
de los servicios de la Comisión "Las iniciativas locales de
desarrollo y empleo". Los
estudios económicos que se han realizado en países de la Comunidad
Europea destacan el impacto ocupacional indirecto de las inversiones en
patrimonio. Algunos
estudios ponen de manifiesto que por cada lugar de trabajo creado en el
sector del patrimonio, se crean dos indirectos en el territorio.
Asimismo, se observa que por cada 10.000 visitantes a un recurso
patrimonial se crea un lugar de trabajo directo y dos empleos
indirectos. Todavía
no se dispone de muchos estudios económicos sobre los efectos de la
inversión cultural tanto en empleos como en ingresos inducidos. Por los
datos que se obtienen, se puede afirmar que los resultados varían, según
los estudios, del simple al triple: una unidad monetaria invertida en
patrimonio cultural produce un retorno que varía de una unidad a 3,2
unidades. En Inglaterra se realizó
un estudio sobre el impacto económico del sector cultural y artístico
en un área azotada por una gran desindustrialización en Liverpool, según
el cual cada empleo directo engendra 1,6 empleos adicionales en el
sector servicios. En Merseyside los empleos inducidos se multiplican por
2,8.
Frente
a la pasividad del relleno
la activad generatriz del Museo Minero Son
dos formas de entender la gestión de los recursos propios. Tener un
enorme accidente geográfico
en tu entorno y esperar a
que vengan camiones y lo hagan desaparecer aunque sea, suponemos, con
contraprestaciones, probablemente en forma de dineros que se invertirán
en infraestructuras de diverso tipo. Esto es gestionar de una forma
pasiva esperando que colmen de escombros y de “regalos”.
Entender que el enorme agujero es , fue, una mina para la que se
movilizaron grandes energías , tecnologías y principalmente, capitales
sociales, entender que es parte
de tu propio ser y en vez de negarlo colmatándolo utilizarlo de una
forma imaginativa
de tal forma que se genere
acciones positivas para la sociedad actual. Esto es, activar tus
recursos para hacerlos producir y
seguir adelante. Esta última actitud es más
saludable, más dinámica. Supone que la sociedad en vez de
esperar acepta ponerse en marcha esperando que la propia actividad
genere acciones que también revierten a la comunidad. Desde luego el País
Vasco se ha mostrado históricamente como sujeto acorde con la energía activa de sus individuos
que con las actitudes pasivas. El proyecto del Museo entronca, y no solo
temáticamente, con estas línea de acción y de comprensión de los
activos propios. Destruir
la corta de Bodovalle anegándola
de escombros es destruir una parte primordial
del patrimonio de la comarca minera y del País Vasco. Es un
recurso con el que el Parque Minero
y los mineros por tanto se apoyan para transmitir su experiencia vital, la
de los pueblos de la zona minera, que tiene su origen y un lugar en los
mapas y en la Historia precisamente por eso, por ser mineros y haber
empujado a País Vasco hacia
la sociedad moderna e
industriosa por la que los vascos son conocidos desde hace generaciones
en toda Europa. Tratar de negar esto es retornar a la política
practicada cien años atrás con el legado de los romanos, buscar un
supuesto beneficio inmediato hipotecando recursos , cercenado identidades
y tratar de superar la Historia negando sus aspectos más
evidentes.
INFORME AVPIOP
INFORME FUNDACIÓN MUSEO DE LA MINERÍA DEL PAÍS VASCOINFORME SOBRE LA CORTA EN EL PARQUE CULTURAL DE LA MINERÍA DEL PAÍS VASCODiversos han sido y serán los actos vandálicos contra el patrimonio que a lo largo de la historia se han cometido. Este término, vandalismo patrimonial fue acuñado por primera vez en la revolución francesa para designar los actos cometidos por los revolucionarios contra los monumentos nacionales. Desde entonces se han destruido un sin fin de elementos patrimoniales que deberían haber sido conservados para haber sido transmitidos de generación en generación, como la propia definición de patrimonio indica. Los motivos que han ocasionado estos daños, así como los ejemplos son diversos, desde los ataques o actos intencionados motivados por razones ideológicas, como el ataque contra los budas de Bamiyan o contra otros símbolos de regimenes anteriores, hasta los actos cometidos por razones económicas, los ataques contra el patrimonio natural como el Amazonia o más cercano como la Albufera de Valencia y los cometidos en Toledo contra un yacimiento arqueológico por la especulación urbanística. El caso que aquí nos ocupa, para nosotros es mucho más cercano, un caso en el que todos nosotros tenemos una gran implicación, se trata en definitiva de un elemento que forma parte de nuestra historia más reciente, un elemento que forma parte de nuestro día a día, la Corta de Bodovalle, la mina a cielo abierto Concha II. Esta mina, activa desde la década de los sesenta y explotada por la compañía Franco-Belga en un principio y posteriormente por Agruminsa, ha marcado y sigue marcando la vida de muchas personas, más allá del cese de actividad subterránea en 1993. Este elemento del patrimonio industrial (recurso industrial), del patrimonio minero, es un símbolo con significado social colectivo. La conciencia temprana de recuperación y conservación que miembros de la Asociación Cultural Museo Minero mostró el valor que los elementos patrimoniales que la actividad minera en Bizkaia había generado. Todos estos elementos, materiales e inmateriales, piezas, documentos, fotografías, así como los testimonios orales aportados por muchas de las personas en las que la actividad minera ha dejado huella, son necesarios para comprender el proceso de industrialización de todo el País Vasco. La labor desarrollada, las actuaciones llevadas a cabo por la Asociación y por esta Fundación han hecho posible que gran parte de los recursos industriales no hayan pasado al olvido, no se hayan perdido definitivamente. Actualmente el patrimonio industrial es un recurso turístico cada vez más explotado, solo tenemos que echar un vistazo a nuestro alrededor para darnos cuenta de ello, ver todas las activaciones que en los últimos años se han producido en nuestra provincia. Una de las propuestas, de los proyectos más importantes que ha desarrollado la Fundación Museo de la Minería del País Vasco es el Parque Cultural de la minería del País Vasco, un proyecto en marcha desde el 2004 cuyo esfuerzo para sacar adelante ha sido considerable. Este será sin duda un claro referente para otras activaciones de patrimonio minero de todo el País Vasco, y me atrevería a vaticinar que del estado también. Este proyecto, en el que Cultura y naturaleza se funden, será el eje principal del desarrollo social, económico y cultural de este municipio y de los municipios del entorno. El elemento clave en este proyecto es sin duda la corta de Bodovalle, sin este elemento no podría concebirse este proyecto. Es un claro referente a lo largo de toda la visita al Parque Cultural de la Minería del País Vasco, en la que se funde la mirada de un pasado minero, el derribo de todo un pueblo entero en pro del desarrollo económico, y la mirada hacía un futuro en el que este proyecto constituye un elemento que ayudará a crear una identidad colectiva vinculando el entorno y sus habitantes con un elemento patrimonial. No se puede concebir esta gran obra sin este gran telón de fondo en el que actúan y establecen las piezas entre ellas un primer dialogo, para luego desarrollar un segundo con los visitantes. La corta en este caso funciona como contenido pero también como contenedor, es una de las piezas más importantes de este proyecto, el nuevo edificio se integra perfectamente en este entorno, la corta lo envuelve creando una atmósfera particular. Sin embargo, nos hallamos ante una situación difícil, la petición de Abra Industrial al Ayuntamiento de Abanto y Ciérvana de la licencia para proceder al rellenado de la corta muestra una vez más que el beneficio económico directo acaba para muchos con el valor histórico del patrimonio. La falta de conciencia de conservación en torno a este elemento que ya hace varios años se solicitó a Gobierno Vasco como calificación de Bien de Interés Cultural ha quedado patente. Además del valor histórico y paisajístico que tiene la corta, los beneficios tanto económicos, como sociales y culturales que se van a generar con la puesta en marcha de este equipamiento han pasado a un segundo plano, el primero ya lo ocupa el beneficio económico directo para unos pocos. La Fundación Museo de la Minería del País Vasco no puede quedarse impasible ante un ataque de este tipo, no puede ir en contra de sus fines fundacionales, de los valores que día a día las personas que trabajamos allí tratamos de inculcar a las nuevas generaciones, como otras anteriores ya lo han hecho y lo siguen haciendo con nosotros. Esta actuación contra un bien patrimonial hace tambalearse todo el proyecto del Parque, en definitiva toda una labor desarrollada en torno a la recuperación de la memoria histórica que ha venido desarrollando la Fundación desde su creación. Por lo tanto, la destrucción de la corta de Bodovalle supondría una negación al pasado minero y a la historia de este municipio, de esta zona y de sus habitantes, pasado que por supuesto ha sido el motor del desarrollo industrial del País Vasco, nuestro pasado.
|
|||||||||||