El Museo de Abanto planea explotar el atractivo 

turístico de una antigua mina


Los responsables de la entidad pretenden organizar visitas guiadas al interior de la 'Concha II' 
Piden la catalogación de Monumento para la galería


La puerta del turismo se abre poco a poco para la zona minera y las iniciativas encaminadas a potenciar el atractivo que aún supone el pasado de la comarca se suceden en los últimos años. La última lleva la firma del Museo de la Minería del País Vasco, con sede en Abanto, cuyos responsables han solicitado al Ejecutivo autonómico la declaración de Monumento, Conjunto Monumental o Espacio Cultural para la antigua mina Concha II o Bodovalle de Gallarta.

La galería esconde toda una historia. De hecho, para explotar el yacimiento de hierro, el poblado minero de Gallarta tuvo que ser derruido en 1970. Los lugareños se vieron obligados entonces a abandonar sus hogares, para crear un nuevo poblado justo a la vera del anterior. «De ahí el valor simbólico que tiene la mina, no sólo para los gallartinos, sino también para todos los vecinos del entorno, que de alguna forma están ligados a la minería», explica Aitor Uriarte, portavoz del Museo Minero. Así, la entidad aboga por el mantenimiento de la explotación. «Su desaparición supondría una pérdida irremplazable», advierten. 


Paisaje «espectacular»

Al margen del recuerdo histórico, la mina constituye todo un foco de atracción para los visitantes. La corta de explotación a cielo abierto dejó como resultado un paisaje «espectacular», y además supuso el nacimiento del lugar al aire libre situado a menor altitud de todo el País Vasco -unos veinte metros por debajo del nivel del mar-. «Muchos de los turistas que se pasan por aquí preguntan si es posible ver cómo son las galerías subterráneas», señala Uriarte. Por eso, los responsables del museo han pensado incluso en organizar visitas guiadas al interior de la 'Concha II', aunque con las debidas medidas de seguridad. 

La mina se cerró definitivamente hace una década. Antes, en el año 1985, ya se había clausurado la explotación a cielo abierto, lo que supuso el anuncio del irreversible declive de la actividad extractiva de la cuenca minera vizcaína. 

Pese a todo, la empresa Agruminsa prolongó su actividad en las cámaras interiores hasta la década de los noventa. Fue entonces cuando se puso fin a unas de las principales actividades productivas de Vizcaya, fuente de riqueza desde el siglo XIX determinante para la industrialización del Gran Bilbao.

Los Datos 

La mina funcionó entre 1961 y 1993. Se extraía mineral a cielo abierto y de forma subterránea. En 1970 se destruyó el poblado minero de Gallarta para extender el núcleo de explotación y extraer carbonato de hierro o siderita. Las empresas Franco Belga y Agruminsa gestionaron la explotación de la galería, en la que trabajaron más de 700 mineros. 

Hasta 1976 se extraían 50.000 toneladas al año. Luego se alcanzó la cifra de 2,2 millones de toneladas anuales. Se construyeron 60 kilómetros de galerías, la más profunda a 205 metros por debajo del nivel del mar. Cada cámara poseía unas impresionantes dimensiones. De hecho, se decía que cada una de ellas podía albergar la catedral de Burgos.